¿Sabes cómo tratar las varices vulvares en el embarazo?

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Contenido del artículo

Las varices vulvares son bastante comunes en el embarazo porque el flujo sanguíneo aumenta durante esta etapa; también se producen conforme el bebé va creciendo y ejerce presión en la zona del periné y la vulva. No todas las mujeres las padecen, pero, en caso de que las tengas, puedes aliviarlas; y, además, no te preocupes, porque desaparecen unas semanas después del parto. Te contamos todo sobre ellas.

¿Qué son las varices vulvares?

Las varices vulvares son venas del área del periné y la vulva que se dilatan, principalmente, por la insuficiencia venosa en la pelvis. Suele afectar a las venas ováricas y gonadales; cuando éstas se dilatan o acumulan sangre, es cuando se produce la aparición de varices. Las varices vulvares pueden provocar también el síndrome de congestión pélvica. El SCP derivado de las varices en la vulva, es un dolor crónico localizado en la parte baja del abdomen.

Las varices vulvares pueden producirse por el aumento de presión de la zona que ocurre durante el embarazo. Este aumento de presión está estrechamente ligado con el crecimiento del bebé, básicamente porque hay un aumento del riego sanguíneo y esto hace que la sangre se acumule fácilmente en la parte inferior del cuerpo. Es muy posible que aparezcan alrededor de la semana 20 del embarazo.

Son muy parecidas a las que aparecen en las piernas, azuladas y con pequeñas protuberancias; estas protuberancias se congestionan más y aumentan de tamaño conforme pasan los meses del embarazo. No son exclusivas de la zona interior de la vulva y en los genitales, sino que pueden manifestarse en el recto es decir, a través de las molestas hemorroides.

Causas

No solo el aumento de tamaño del feto produce las varices vulvares. También aparecen por los múltiples cambios hormonales (aumento de progesterona) tan característicos en el embarazo y que producen que los vasos sanguíneos se dilaten. Si tienes síntomas o molestias generales en la zona, lo mejor que puedes hacer es acercarte a tu ginecólogo para que sea él quien haga el diagnóstico.

Aunque el embarazo y los cambios que producen en el cuerpo es la causa más común de estas varices, también pueden presentarse por una insuficiencia venosa pélvica, así que cualquier mujer, en período de gestación o no, puede padecerlas. Del 18 al 22% de las embarazadas suelen desarrollarlas y no tienen un tratamiento en concreto para erradicarlas. Lo que sí puedes hacer es aliviar los síntomas, en caso de que sean muy molestos. Y es que no todas las mujeres tienen molestias considerables. En general, las varices vulvares desaparecen a las 6 o 7 semanas del parto.

Las mujeres que tienen varices en las piernas también pueden ser propensas a desarrollar varices en la vulva, aunque se trata únicamente de una posibilidad. Es bastante difícil, en general, que aparezcan en mujeres que no han tenido hijos. Por otra parte, las varices en la vulva pueden aparecer gracias al componente hereditario, ya que esto aumenta las posibilidades de padecerlas. Pueden ser internas, por lo que solo podrás comprobarlo con la ayuda del ginecólogo, y también pueden aparecer, pero de manera menos frecuente, en la zona de los labios mayores y menores.

Síntomas de las varices vulvares

¿Cómo saber si tienes varices vulvares si no puedes verlas a simple vista? Las alarmas deben saltar si sientes dolor al tener relaciones sexuales. Otros síntomas son sensación de presión directamente en los genitales, que no debe confundirse con la presión habitual que hace el feto en su camino a colocarse en el canal del parto. También se produce hinchazón y dolor en la zona, un dolor que se intensifica al estar de pie durante largos períodos de tiempo o si se practica alguna actividad física.

Tratamiento

No tienen un tratamiento en específico, pues desaparecen por sí solas cuando se reduce la presión ocasionada por el embarazo. Eso sí, en las mujeres propensas a ellas (por cuestiones hereditarias o por tendencia a varices en las piernas), es muy posible que vuelvan a aparecer.

Dentro de las recomendaciones para aliviar los síntomas, encontramos la aplicación de compresas frías, ya sea con agua o hielo. Puedes darte una ducha y concluir con un chorro de agua fría directo a la zona y, antes de irte a la cama, darte un masaje de los tobillos hasta las ingles. También puedes utilizar ropa especial, como medias de compresión o ropa interior que ayude a sujetar la zona pélvica.

Para aliviar la presión puedes colocar las piernas en alto y dormir sobre tu lado izquierdo, pues esto alivia la presión directa sobre la vena cava. Por último, evita pasar mucho tiempo sentada o de pie. Si estás trabajando, da pequeños paseos cada cierto tiempo.

¿Cómo prevenir las varices vulvares?

A pesar del factor genético, los cambios hormonales y el crecimiento del bebé, sí que puedes tomar ciertas medidas para prevenir la aparición de las varices vulvares. Empieza por no usar ropa muy ajustada y que provoque presión en la zona de las ingles. Una zona que, por cierto, se recomienda no depilar con cera. También es muy aconsejable hacer actividad física moderada para mejorar la circulación y, en general, todo ejercicio que ayude a restaurar el flujo sanguíneo.

También es recomendable hacer ejercicio de suelo pélvico utilizando la pelota suiza. Esto te ayudará a aliviar la presión que el bebé ejerce en la zona, pero también a prepararte para el parto. Por otra parte, evita mantenerte en una misma posición durante largos períodos de tiempo: de pie o sentada. Busca activarte y moverte cada cierto tiempo aunque sea unos minutos. Y, por supuesto, evita subir mucho de peso, recuerda que aunque es lógico ganar kilos durante esta etapa, no te excedas ni te descuides demasiado.

Las varices en la vulva y el parto

Muchas mujeres se preguntan qué sucedería durante el parto en caso de tener varices vulvares. Si este es tu caso, no te alarmes. El parto natural suele transcurrir sin complicaciones relacionadas directamente con estas varices. Con los antecedentes de este problema, el obstetra y la matrona determinarán si se debe hacer o no una episiotomía; recordemos que la episiotomía es una incisión habitual que se practica en la zona del perineo para ampliar el canal del parto y hacer que el bebé salga más rápido. En caso de tener varices vulvares solo los expertos pueden determinar hacerlo o no, aunque en la mayoría de los casos lo evitan a toda costa.

Algo que sí puedes hacer durante el embarazo es realizar masajes perineales en las 6 semanas previas al parto. Estos masajes te ayudarán a reducir los traumas que puede sufrir la zona; se recomienda hacerlo si tienes varices en la vulva, pero si no las tienes, estos masajes también son muy aconsejables. Si son efectivos, quizá el obstetra no tenga necesidad de practicar la episiotomía.

Estos masajes preparan los tejidos de la zona y aumentan la elasticidad del periné. Y pueden ser buenos para que las mujeres vayan preparándose para el momento del alumbramiento; tienen otra gran ventaja: estos masajes contribuyen para que la mujer se relaje durante el parto. Es importante destacar que este tipo de masajes no se recomienda a mujeres con infecciones urinarias, vaginales o que tengan riesgo de parto prematuro. Puedes practicarlo sola o en pareja y utilizar lubricantes como el aceite de almendras.

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