Terrores nocturnos: el trastorno del sueño más escalofriante

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Imagina que la persona que duerme a tu lado de repente se despierta de un salto como impulsada por un resorte y gritando como si hubiese visto al mismísimo diablo. Tú tratas de consolarla, pero no responde. Luego, después de unos minutos, vuelve a dormirse como si nada hubiera pasado… ¿Aterrador, verdad? Este extraño comportamiento es fruto de un trastorno del sueño que se conoce generalmente como terrores nocturnos. En este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber sobre él.

¿Cuáles son los síntomas de los terrores nocturnos?

El síntoma principal de los terrores nocturnos es mostrarse tremendamente agitado durante el sueño, hasta el punto de llegar a gritar o llorar dormido, pero también pueden darse otros:

  • Golpear la cama estando dormido
  • Respiración agitada
  • Pulsaciones altas
  • Sudor y mejillas sonrojadas
  • Levantarse, saltar en la cama o correr por la habitación
  • Agresividad (especialmente si duermes acompañado y tratan de calmarte)
  • Aturdimiento, confusión y mirada perdida en caso de despertar

¿Cuándo ocurren?

Los terrores nocturnos son más frecuentes en los niños pequeños y tienden a desaparecer con la edad, pero si los has experimentado alguna vez como adulto, no estás solo: se estima que el 2% los tienen con frecuencia. Y, en realidad, este número podría ser aún mayor, ya que la gente a menudo no recuerda haberlos sufrido (o los toma por pesadillas).

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En cuanto al momento en que se producen, los terrores nocturnos generalmente ocurren durante las primeras fases del sueño, concretamente en las etapas 3 y 4 -el sueño de onda lenta y de movimientos oculares no rapidos (NREM)-. Es poco común tenerlos dos veces en una noche, aunque puede suceder.

Terrores nocturnos, más frecuentes en niños

¿Cuánto duran?

Generalmente, los terrores nocturnos suelen durar de varios segundos a un minuto, pero en algunas ocasiones pueden continuar durante 10 minutos o más. Es posible que los experimentes de manera regular o sólo unas cuantas veces al año.

La diferencia entre los terrores nocturnos y las pesadillas

Los terrores nocturnos y las pesadillas pueden parecer similares, pero hay una distinción importante entre ambos: a diferencia de lo que ocurre con las pesadillas, la gente no se suele despertar de los terrores nocturnos. Durante el episodio, pueden gritar, agitarse y patear, sentarse en la cama y parecer aterrorizados.

Aunque suena bastante traumático, en realidad no tiene por qué serlo tanto, ya que por lo general las personas regresan a un sueño normal después del incidente y no recuerdan lo ocurrido a la mañana siguiente. De hecho, es muy difícil despertar o comunicarse con alguien durante un terror nocturno, porque están profundamente dormidos.

Con las pesadillas, en cambio, siempre te despiertas y puedes recordarlas por completo o al menos algunas partes, tanto en el momento en que ocurren como a la mañana siguiente.

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¿Hay alguna forma de evitar los terrores nocturnos?

Los terrores nocturnos no suelen requerir tratamiento porque, por lo general, no conllevan mayores problemas, aunque puedan resultar desagradables.

Sin embargo, a veces es necesario combatirlos porque pueden tener un efecto negativo en tu descanso y tu salud, o afectar tu relación de pareja si son muy frecuentes y hacen que se despierte. Para evitarlos, puedes intentar algunos trucos:

Desarrolla unos buenos hábitos de sueño

Un buen punto de partida es tener un horario regular de sueño. A veces con dormir lo suficiente de manera regular es suficiente para combatir los terrores nocturnos.

Evita la sobreestimulación antes de dormir

Trata de evitar el uso de dispositivos electrónicos, resolver asuntos de trabajo o cualquier actividad estimulante antes de irte a la cama. No tomes cafeína al final del día, limita el consumo de alcohol y trata de relajarte antes de irte a dormir.

Ve al psicólogo

En algunos casos, los terrores nocturnos pueden ser un signo de estrés, trauma, ansiedad, depresión u otros problemas de salud mental. Si nada parece estar funcionando, considera buscar el apoyo de un terapeuta

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