Cómo prepararse psicológicamente para un nuevo confinamiento en España

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Contenido del artículo

Nada ni nadie nos preparó para el coronavirus. Es algo que nos pilló por sorpresa y de la noche a la mañana estábamos confinados en casa y saliendo solo para lo estrictamente necesario. La segunda ola de este virus en nuestro país está generando controversia, no solo por la salud, sino por la incertidumbre ante un nuevo cierre de algunas ciudades. Que no te pille desprevenida: estas son algunas recomendaciones para prepararse psicológicamente para un nuevo confinamiento.

Prepararse psicológicamente para un nuevo confinamiento

Aceptar que se puede estar mal

No eres la Wonderwoman y no tienes que estar bien todo el tiempo. Uno de nuestros consejos para prepararse psicológicamente para un nuevo confinamiento es que aceptes que puedes sentir emociones negativas, que puedes derrumbarte y que no pasa nada y es perfectamente normal. Muchas mujeres suelen reprimir esas emociones porque creen que no pueden permitirse tener un mal día. En el confinamiento quizá hayas experimentado ansiedad, estrés, tristeza, soledad y un largo etcétera. Es importante adelantarte que, de presentarse un nuevo confinamiento es posible que vuelvas a tener estas sensaciones y está bien. El primer paso es aceptarlo y tratar de enfrentarse a ellas y no escapar.

Si las evitas y te dices que no pasa nada, es posible que estas sensaciones se hagan más fuertes y se instalen en tu vida durante más tiempo. Aprende a reconocer estos sentimientos y qué situaciones de tu día a día pueden desencadenarlos y trabaja para combatirlos.

La meditación es una excelente forma de prepararse psicológicamente para un nuevo confinamiento

Meditación y ejercicio

Esta claro que, de aproximarse un nuevo confinamiento, será bastante más difícil (si no imposible) acercarse a un psicólogo que te ayude a afrontar la ansiedad, el estrés, los nervios… tienes que empezar a dominar esas sensaciones por tu cuenta y la mejor manera para hacerlo es a través de la meditación y ejercicios como el yoga. Si puedes permitirte un psicólogo particular, verifica que éste dé consultas telefónicas y que esté disponible en caso de que lo necesites.

Busca vídeos, tutoriales o libros que te ayuden con técnicas de relajación y de meditación. Intenta hacer estas prácticas todos los días; basta con que le dediques 15 minutos al día. Este corto período de tiempo será suficiente para que aprendas a respirar, controlar esas emociones e intentar ahuyentarlas.

También puedes practicar ejercicio para prepararte. No te limites al yoga, aunque es muy completo porque combina la meditación con el ejercicio físico; cualquier tipo de ejercicio supone la liberación de endorfinas u hormonas de la felicidad.

Consiéntete

Una de las maneras de prepararse psicológicamente para un nuevo confinamiento es pensar en las cosas que te gustaría hacer y no has hecho en el confinamiento anterior. Tal vez tengas una lista de libros pendientes por leer o películas y series por ver; quizá retomar las lecciones de un nuevo idioma, aprender a dibujar, escribir, fotografiar el paisaje desde tu ventana, cantar, tocar un nuevo instrumento, hacer bricolaje… hay todo un mundo de posibilidades. Haz una lista de cosas que te gustaría hacer y fíjate objetivos.

Durante un posible segundo confinamiento también puedes hacer cosas que, en la vida cotidiana, no haces. Por ejemplo, darte un baño de espuma, hacerte un tratamiento casero de spa y un largo etcétera. Nosotros te recomendamos que sigas una rutina diaria. Dedica un tiempo para meditar, para ejercitarte, para cocinar, para hacer la actividad o actividades que hayas escogido; intenta cumplir estas rutina para darle estabilidad a tu vida durante un posible segundo confinamiento.

Haz una lista de cosas que siempre has querido hacer y ponlas en práctica

En contacto con la familia

Durante el primer confinamiento algo que resentimos mucho fue el estar aislados de nuestros familiares y amigos; y, si pudimos seguir en contacto con ellos fue gracias a las nuevas tecnologías, aunque en un clima de incertidumbre. Prepara las cuentas de zoom y demás aplicaciones que te permitan conectar con las personas que te importan y planea con ellos un día a la semana fijo para hablar por alguna de estas plataformas.

Acceso a la información

Uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos los seres humanos es nuestro miedo a lo desconocido. Con el coronavirus eso es lo que ha pasado, que es un virus del que se sabe más bien poco y, lo poco que se sabe, se ha aprendido sobre la marcha. Aún no se sabe a ciencia cierta, por ejemplo, por qué hay personas en una misma casa, conviviendo, y solo uno de ellos se contagia y el resto no. No es un virus como la gripe estacional, para la que hay vacuna, tratamientos bien definidos, pero que, sin embargo, causa muchas muertes al año.

Es muy importante que encuentres fuentes de información confiables, que estés pendiente de los comunicados que hace el Gobierno, no solo para conocer la evolución del coronavirus, sino para saber cuáles son las restricciones que se aplican al lugar donde vives. Pero tampoco te obsesiones con este tema, obsesionarse puede causarte ansiedad, estrés. El exceso de información fue uno de los principales problemas del confinamiento anterior. Exponte solo lo estrictamente necesario para no alarmarse de forma innecesaria.

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