Dolor de espalda: qué lo causa y cómo evitarlo

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Nuestras tareas, nuestros quehaceres diarios, tienen un impacto directo en nuestra salud. El trabajo, los niños, el ejercicio diario… Son labores que nos mantienen activos, en continuo movimiento y con la mente ocupada pero que, al mismo tiempo, si no llevamos el cuidado necesario, pueden traducirse en molestias musculares o dolores en la espalda. Precisamente, sobre esto último es importante hacer especial hincapié: llevar un estilo de vida saludable, evitar el estrés y gestionar nuestro esfuerzo diario será clave para evitar dolencias ocasionales en zonas como la espalda.

En este sentido, tenemos que responder a la siguiente pregunta: ¿qué es el dolor de espalda? Hablamos de un dolor o una molestia que suele ser leve y ocasional y que puede afectar tanto a hombres como a mujeres. Es más, según datos oficiales, cerca del 80% de los seres humanos padecen estos dolores alguna vez durante su vida. El dolor de espalda, además, tiene consecuencias negativas para la vida diaria: dificultad para moverse de forma normal, impedimentos para cumplir con las tareas en ciertos trabajos e incluso un contratiempo para llevar a cabo las tareas rutinarias del día a día.

¿Cómo tratar el dolor de espalda?

Llegados a este punto, ¿qué opciones hay para tratar el dolor de espalda y paliar las molestias? Si el dolor es leve u ocasional, puedes optar por tomar algún analgésico menor que no requiera prescripción como Ibuprofeno, o Ibuprofeno-arginina que es más rápido y actúa directamente sobre estos dolores ocasionales, aliviando los dolores comúnmente asociados a problemas como la lumbalgia.

¿Cuáles son los hábitos que provocan dolor de espalda?

La rutina y las costumbres que marcan el día a día pueden tener efectos perjudiciales que, en ocasiones, es posible que no percibamos. Hablamos del trabajo, de las obligaciones familiares, del deporte o incluso de malas posturas en asientos o el sofá. Para identificarlas mejor, vamos a detallar las más comunes para prevenir el dolor de espalda en momentos cotidianos.

Demasiada intensidad en la actividad física

Realizar ejercicio diario siempre es recomendable para fortalecer nuestra salud y beneficiar la estabilidad mental y emocional. El deporte es sinónimo de salud, pero siempre dentro de un marco de prudencia. Existen casos de personas que vienen de una etapa sedentaria y que, en un momento dado, deciden ponerse en forma, pero empiezan con ejercicios que sobrepasan su capacidad por la creencia errónea de que las mejoras avanzarán más rápido.

Esta es otra de las posibles causas del dolor de espalda crónico, ya que se somete a zonas del cuerpo a una tensión y esfuerzo excesivo que, a posteriori, tiene efectos perjudiciales. La realización del ejercicio físico, sobre todo después de periodos de inactividad, debe ser de forma progresiva.

Movimientos acelerados y repentinos

En este punto, nos referimos a dos momentos concretos. Por un lado, aquellos en los que debemos agacharnos a recoger algo del suelo y lo hacemos arqueando la espalda y la columna, en lugar de flexionar las rodillas. Se trata de un movimiento que, pese a sus efectos perjudiciales, es muy común en la rutina de los seres humanos. Por otro, también están esos giros o movimientos repentinos que realizamos en momentos de sorpresa o de forma descuidada.

Ambas situaciones pueden provocar dolor de espalda, y además convertirlo en una molestia crónica. Para evitarlo, es clave asimilar comportamientos de prevención: cuando debamos agacharnos para alcanzar algo del suelo, siempre será mejor flexionar las rodillas para mantener la espalda recta. Además, también es recomendable evitar los giros rápidos y realizarlos con un movimiento en el que acompañe todo el cuerpo.

Levantar demasiado peso en el día a día

En este punto podemos mencionar a trabajadores cuyas labores diarias conlleven el levantamiento de objetos pesados, como albañiles, carpinteros, fontaneros o agricultores, entre otras profesiones. También puede ser el caso de deportistas de disciplinas donde se debe hacer muestras de fuerza alzando pesos elevados.

En ambos casos, es conveniente apostar por la gestión del esfuerzo y la salud postural, para evitar sufrir dolores de espalda que, en los peores casos, pueden convertirse en dolores crónicos.  que  serán un impedimento para continuar con este tipo de trabajos o prácticas deportivas.

Mantener una postura poco saludable

Si hablamos de los efectos de adoptar posturas inadecuadas debemos poner el foco, paradójicamente, en aquellas personas que, por su ocupación laboral, pasan gran parte de su jornada sentados. Pese a colocarse en una posición cómoda y, a priori, de descanso, en ocasiones no se presta la atención necesaria a la posición corporal, que suele estar marcada por la espalda curva y las piernas mal cruzadas. En estas situaciones, apostar por asientos ergonómicos y habituarse a mantener una postura erguida será la mejor prevención frente al dolor de espalda.

La clave para no sufrir el dolor de espalda es la prevención. Y para lograrlo, es importante mantenerse activos, siempre con moderación. En este sentido, es importante dejar atrás la vida sedentaria e incorporar actividades a la vida diaria. Además, será también primordial evitar situaciones que generen estrés y ansiedad y dar la importancia precisa a cualquier molestia o aviso de dolor, es decir, acudir regularmente a profesionales especializados.

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