Consejos para aceptar tu cuerpo y sentirte bien contigo misma

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Vivimos en una sociedad en la que, desde niñas, nos imponen estereotipos para crecer y convertirnos en mujeres perfectas. La primera prueba de fuego es el colegio, y después crecemos y nos lanzan a la vida llenas de inseguridades (la principal, sobre nuestra apariencia física). En nuestro artículo de hoy te contamos qué puedes hacer para aprender a aceptar tu cuerpo y sentirte bien.

¿Cómo aceptar tu cuerpo y sentirte bien?

“Estoy muy gorda”, “tengo mucha celulitis, son solo un par de frases de la larga retahíla que a diario decimos las mujeres frente al espejo o a nuestra amiga incondicional; esa amiga que, sin titubear, te dice hasta la saciedad que estás perfecta. Sin embargo, no sueles confiar en tu amiga y continúas machacándote todos los días sin piedad. Todas las mujeres somos perfectas tal y como somos. ¿El problema? La sociedad en la que vivimos.

Todas las mujeres somos diferentes, aprende a aceptar tu cuerpo y sentirte bien

Ya desde muy temprana edad nos imponen ese anhelo de perfección, comenzando por nuestras madres que nos llevaban ataviadas como pequeñas muñecas de porcelana. Y, dependiendo del tipo de madre que nos haya tocado, te permitían o no comer todo lo que tú quisieses pero a costa de muchas actividades deportivas; o tal vez seas de las mujeres que crecieron en un ambiente con restricciones alimenticias. Todo con tal de lucir siempre delgadas. Si tu complexión te lo permitía, no había problema; pero, si eras de esas niñas con unos kilos de más, entonces el bullying no se hacía esperar.

Nunca se es lo suficientemente buena. muy delgada, muy gorda, muy alta, muy baja, muy blanca, muy morena, con gafas, con ortodoncia, etcétera... Y, después del colegio, crecemos y salimos al mundo para darnos cuenta de que el bullying no ha terminado, sino que era aún mayor… y, lo peor de todo, que nos lo hacemos a nosotras mismas.

En realidad, a nadie le importa cómo luzcas. Básicamente porque la gente no se fija en ti, pero tienes ya tan interiorizada esa guerra con tu cuerpo que ves fantasmas donde no los hay. El gran problema es que, a pesar de que de forma directa las personas no te dirán nada, el conjunto social sí. Por ejemplo, a través de la ropa y sus campañas publicitarias. Modelos increíblemente delgadas, piernas infinitas y medidas perfectas; por cierto, ¿quién impuso el 90-60-90?

Un poco de historia

Si alguna vez has tenido la oportunidad de ir al Museo del Prado o simplemente eres amante del arte y conoces algunas pinturas famosas, sabrás que, en siglos pasados, los cánones de belleza femenina eran totalmente opuestos a lo que hoy conocemos. No tenemos que rebuscar mucho. Rubens pintaba a las mujeres voluptuosas y llenas de imperfecciones (para nuestros días, claro); La Maja Desnuda de Goya no era gorda, tampoco delgada, pero sí con carnes. Sorpresa: los hombres pintaban a las mujeres y decían al mundo cómo tenían que ser los cuerpos de las féminas.

Saltando en la historia llegamos a la época de la tortura femenina a través del corsé, cuyo principal objetivo era marcar la cintura de avispa y ocultar los kilos de más. Hasta que llegó Coco Chanel y liberó a las mujeres de la odiosa prenda e impuso la comodidad: no más fajas, no más corsés… Aquí el modelo a seguir eran mujeres como Marilyn Monroe (que, por cierto, tuvo que teñirse de rubia porque los caballeros las prefieren así); y Marilyn no era del todo delgada, tenía sus curvas.

En los años 60-70 las mujeres terminan de liberarse aún más. Y es que este es un período dorado para el feminismo con Gloria Steinem a la cabeza y terminó de reforzarse con el movimiento hippie y Janis Joplin. A las mujeres de esta época poco les importa llevar sujetador o ropa ajustada, su lucha es otra, es la igualdad. Y surgen las primeras supermodelos como Twiggy, que era más bien bajita y delgada.

Así llegamos a los fatídicos años 80. Los llamamos fatídicos porque aquí es donde todo se vuelve turbio en el contexto imposiciones de belleza de la mano de Gianni Versace y sus supermodelos. Aquí nacen Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Cindy Crawford y se establece que, toda mujer debe tener medidas de 90-60-90. Y comienzan a ponerse de moda los implantes de pecho y otra vez las fajas y las dietas y todo tipo de productos que prometen bajar de peso… porque Gianni Versace dijo que las mujeres bellas debían de parecerse (en el cuerpo) a sus chicas de oro.

Rodéate de personas que te hagan sentir bien

Nuestros consejos para aceptar tu cuerpo y sentirte bien

Adiós a las redes sociales

No seamos radicales: solo te pedimos que evites seguir a personas con lo que tú crees es un cuerpo de diez. ¿El motivo? ¿Cuántas veces no te pasas cotilleando el Instagram de alguna supermodelo o influencer y comparas su cuerpo con el tuyo? También te recomendamos que dejes de seguir a esas cuentas de fitness donde solo publican comidas super healthy y rutinas de ejercicios que, seamos sinceras, no vas a poner en práctica y solo te hacen sentirte culpable?

No sentir culpa, la clave para aceptar tu cuerpo y sentirte bien

No haces dieta, pero te cuidas mucho por la semana. Tomas mucha agua, comes alguna ensalada, tomas las escaleras en vez del ascensor y, si tienes tiempo, quizá vayas al gimnasio algún día. Cuando llega el fin de semana, te permites salir de la rutina y pedirte una pizza, tomarte unas cañas con las amigas, y sucumbes ante uno de los mayores placeres de la vida: comer. ¿El problema? Que después de los excesos te sientes culpable y te hundes emocionalmente y no te quedas con la felicidad de esos días sino solo con lo malo. No puedes caer en el bucle de juzgarte y sentir culpa y comer.

No hacer dieta

¡Sorpresa! Si quieres aceptar tu cuerpo y sentirte bien no hagas dieta. ¿A quién quieres engañar? Estar bien no se trata simplemente del bienestar físico, de estar sana, sino de tu salud emocional. Te aconsejamos no hacer dieta en este período de aceptación porque sabemos que serás infeliz si lo que te gusta es comer. Una vez que hayas aceptado tu cuerpo tal y como es y te sientas bien emocionalmente, y si decides que entonces te gustaría sentirte más ligera y sana (por salud y no por lo que digan los demás) entonces ¡adelante! Hazlo por ti, no por nadie más.

No obsesionarte con el peso

Uno de los primeros pasos para aceptar tu cuerpo y sentirte bien es dejar de subirte a la báscula cada mañana. Dile adiós a esta odiosa práctica porque el peso solo es una cifra y, querida, es muy relativa. Varía en función del momento del día en el que te peses, del período menstrual y del tráfico intestinal. Así que olvídate de la pesa por un tiempo.

Compra ropa nueva

Es momento de dejar ir esos pantalones que antaño te quedaban pero ya no. Como Julia Roberts en Come, Reza, Ama, es momento de hacerte con un nuevo par de vaqueros y vestir el cuerpo que tienes ahora. Si te ves bien frente al espejo, con ropa que te sienta bien y no te aprisiona, entonces empezarás por aceptar tu cuerpo y sentirte bien. Dona la ropa vieja o puedes ganarte un dinero extra en una de las muchas aplicaciones de venta de ropa de segunda mano.

Piensa en todos los éxitos que has conseguido

Yoga, meditación y autoayuda

El yoga es una práctica que recomendamos mucho. Es un ejercicio muy completo que no solo te hará sentirte bien física, sino mentalmente. El motivo principal es que el yoga incluye la meditación, una técnica única que te hará abandonar el estrés, sentirte bien y en armonía.

También te aconsejamos un poco de autoayuda. Busca libros que te ayuden a centrarte, no en tu aspecto físico, sino en la maravillosa mujer que eres. ¿Alguna vez te has detenido a pensar en esto? ¿Quién eres y por qué eres grandiosa? Tal vez seas madre, una superheroína modelo a seguir de un niño; una mujer trabajadora que compagina su trabajo con la educación de sus hijos y el cuidado de la casa. Tal vez no tengas hijos, pero seas una mujer que trabaja, estudia, oposita, que vive fuera… Piensa por un momento en todas las grandes cosas que has hecho. Eso es mucho más que tener por medidas 90-60-90.

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