¿Mala suerte en el amor? Lo más probable es que la razón seas tú misma

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Es muy común hablar de que tenemos mala suerte en el amor. No encontramos esa media naranja que nos aseguran que existe desde que somos pequeños. Y, cuando pasa el tiempo y sentimos que nadie es perfecto para nosotros, no hacemos otra cosa que frustrarnos con las expectativas creadas a lo largo de toda una vida. Esto ocurre porque, en ocasiones, se nos olvida poner los pies en el suelo, analizarnos primero a nosotros mismos y después descubrir que el alma gemela va mucho más allá de un ser ideal. Lo analizamos todo a continuación.

Los problemas para encontrar el amor

Cuando hablamos de encontrar el amor, nos referimos a ver a esa persona entre tanta gente, a sentir una química especial por alguien en concreto, a ser compatibles, a poder caminar hacia una misma dirección con ella y a sentir una magia única por la que la conexión permanece en el tiempo. Si tenemos en cuenta que somos millones y millones de seres humanos en el mundo, cruzarte con ese ser que te complemente y te invite a ser tu mejor versión no es nada fácil. Sin embargo, existen otras causas por las que creemos que tenemos mala suerte en el amor. Te las contamos en este apartado.

Obsesión

Nos enamoramos de un tipo de amor que no existe en la realidad, sino solo en las películas. Aún así, las relaciones que describen en ellas no dejan de ser tóxicas en muchas ocasiones. Cuando queremos enamorarnos esperamos ver a alguien a lo lejos y que surja algo tan profundo que nos olvidemos de nuestro mundo para dedicarnos 100% a él o a ella. A partir de ese momento ya nada importa, solo que la otra persona únicamente nos mire a nosotros y nos quiera de una forma indescriptible.

Sin duda, estas sensaciones son obra de ese amor que nos han dicho que es realmente el verdadero. Nada más lejos de la realidad. El amor principal que debemos sentir es hacia nosotros mismos. Es la única forma de aprender a querer a los demás, de darnos cuenta de que nuestra vida no hay que abandonarla por nadie, solo compartirla. Y, por supuesto, no podemos exigir tampoco unos impuestos emocionales de tal calibre. De este modo, cuando entendamos que dos personas en una relación son totalmente independientes y que siguen juntas porque se aportan sensaciones muy positivas, empezará a irnos mejor.

Mala suerte en el amor

Buscar la perfección

No, no existe nadie perfecto, al igual que nosotros tampoco lo somos. El mundo está lleno de personas con cualidades dignas de admirar. Ahora, los puntos negativos están asegurados. Nadie va a estar por nosotros al 100%, nadie va a tener una personalidad totalmente moldeada para nosotros. Por ello, es lógico que de vez en cuando nuestro compañero actúe de una manera que no compartimos. Muchos piensan que esto puede ser motivo de ruptura, cuando el problema es de quien no acepta esas pequeñas diferencias. En el momento en el que se quiere a alguien, hay que hacerlo en conjunto. Y esto solo es de verdad cuando nos implicamos en aceptar quién es el otro, siendo conscientes de que no tenemos ningún derecho a cambiarle.

Problemas de comunicación

Las habilidades sociales son muy importantes en cualquier relación, y la comunicación es esencial. Todo puede solucionarse hablando, sin exigir e imponer ninguna idea, pues entonces ya estaríamos hablando de manipulación. Si no somos capaces de mostrarnos comunicativos y de aprender a solucionar problemas o choques de forma tranquila, es muy difícil que dos personas sean felices juntas, pues la toxicidad se adueñará de ellas. Es imprescindible tener en cuenta la perspectiva del otro para entenderse y que todo pueda salir bien.

Victimismo

Bien lo dice la frase: «si lloras por no haber visto el sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas». Si nos centramos en buscar un príncipe azul o una princesa de cuento de hadas, no seremos capaces de valorar a las personas maravillosas que tenemos delante y con las que realmente podemos congeniar. Asimismo, estar todo el día quejándose de que uno no encuentra lo que quiere puede alejar a muchas personas. De este modo, la mala suerte en el amor nos la provocaríamos nosotros mismos.

Egoísmo

Una de las causas más curiosas de que una relación no fluya es el egoísmo. Queremos que la otra persona lo dé todo por nosotros, piense solo en nosotros, actúe solo por nuestra existencia, y mueva cielo y tierra para que nos sintamos como en un largometraje romántico… pero no estamos dispuestos a ofrecer lo mismo. Evidentemente el amor tiene sus costes, empezamos a formar un trayecto con la otra persona y algunas decisiones son compartidas, pero, como bien hemos remarcado antes, la vida de cada uno debe respetarse. Y al igual que nos gusta poder pensar como ser individual, también debemos aprender a que quien tenemos al lado tenga su propia vida, incluso lejos de nosotros si las circunstancias así se dan.

En definitiva, un alma gemela no es un ser perfecto que ponga su vida a nuestros pies. Un alma gemela es aquella que nos ayuda cada día a ser mejores, que nos complementa y nos dibuja de forma constante una sonrisa en la boca. También es aquella a la que debemos ayudar a crecer teniendo en cuenta sus ilusiones y metas. Es fácil ir de la mano cuando la felicidad de la otra persona te hace feliz a ti y viceversa. De no ser así, es posible que la mala suerte en el amor la estemos provocando nosotros mismos.

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