Tortícolis congénita en bebés: ¿qué es y cómo les afecta?

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Contenido del artículo

¿Has notado últimamente que tu bebé mira siempre hacia un mismo lado, y no sabes por qué? Este es el síntoma más común de un padecimiento que se presenta en 1 de cada 300 nacimientos. En nuestro artículo de hoy te contamos todo lo que tienes que saber sobre la tortícolis congénita en bebés, el tercer diagnóstico pediátrico más común en nuestro país. Toma nota, pues de no corregirse a tiempo, tu hijo podría acarrear sus efectos para toda la vida.

¿Qué es la tortícolis congénita en bebés?

Empezamos por decirte que tortícolis significa “cuello torcido”. Es muy común que, en ocasiones, cuando dormimos mal o mantenemos una mala postura, el médico suele diagnosticarnos tortícolis. Duele, pero al cabo de unas horas o días, volvemos a estar como nuevos.

Pero, ¿sabías que existe un tipo de tortícolis que afecta específicamente a los bebés? Se trata de la tortícolis congénita, es decir, que los pequeños, desde su nacimiento, tienen el cuello torcido. Aunque la tortícolis se presenta en un recién nacido, ésta no se desarrolla de inmediato, sino que tarda entre 1 y 2 meses en aparecer.

La tortícolis congénita en bebés es el tercer padecimiento ortopédico diagnosticado en España

¿Qué causa la tortícolis congénita en bebés?

Como ya adelantábamos, los adultos padecemos tortícolis cuando estamos en una mala postura por largos períodos de tiempo, generalmente mientras dormimos. ¿Te imaginas pasar 9 meses en una mala posición? Esta es la causa más común de la tortícolis muscular congénita, cuando el feto adopta una mala postura dentro del útero; aunque otra causa puede ser un parto difícil o el uso de instrumental como los fórceps o la ventosa y los embarazos múltiples.

La tortícolis es, en realidad, una lesión del músculo esternocleidomastoideo y se caracteriza por un acortamiento del mismo. Puede haber causas más complicadas, pero no será hasta el momento de evaluar al bebé (una vez descubierto el padecimiento y si éste no evoluciona favorablemente) cuando el médico decida buscar otras causas.

¡Cuidado si tu bebé adopta esta postura!

Si eres madre primeriza o nunca has estado en contacto directo con un caso de tortícolis congénita, es muy difícil que sepas que tu bebé la padece. Es posible que el pediatra lo pase también por alto en las revisiones periódicas si tú no le dices nada.

Entonces, ¿Cómo podrás detectarlo? Presta mucha atención si tu hijo tiene la cabeza inclinada hacia un lado y el mentón hacia el lado contrario. Tal vez pienses que se trata de una postura bastante común en los niños, pero te sugerimos decírselo al pediatra si notas que tu pequeño se encuentra constantemente en esta postura.

Hay ocasiones en las que se puede percibir al palpar un pequeño nódulo en la parte lateral del cuello del bebé. Lo mejor que puedes hacer es avisar al médico de cualquier irregularidad que notes: él es el experto y hará los estudios pertinentes para confirmar el diagnóstico.

Tratamiento

Si la tortícolis congénita en bebés se pilla a tiempo y el grado de la misma no es muy elevado, bastará con ejercicios físicos y medidas para corregir la postura del niño para aliviar el padecimiento. Una vez que el pediatra haga el diagnóstico, enviará al niño a rehabilitación. Allí, el especialista te enseñará ejercicios específicos en los que deberás mover el cuello del bebé en distintas direcciones. Recuerda, es muy importante seguir todas las recomendaciones al pie de la letra y, en caso de dudas, consultar con el fisioterapeuta.

La tortícolis congénita se desarrolla entre 1 y 2 meses después del nacimiento

Además de los ejercicios, deberás estimular al bebé para que gire su cabeza sobre el lado que está lesionado. Por ejemplo, muchas madre utilizan medios para distraer a los niños y obligarlos a volver la cabeza sobre el lado contrario. A través de distracciones como la televisión, globos atados en un punto en concreto, e incluso, colocándose del lado opuesto para que el bebé pueda verlas. También se recomienda poner al bebé boca abajo cuando esté despierto. Esto sirve para fortalecer los músculos del cuello y la espalda.

En los casos más severos, el pediatra recomendará cirugía. Tranquila, la mayoría de los bebé suelen recuperarse durante su primer año de vida, siempre y cuando acudan a rehabilitación y hagas los ejercicios recomendados por el fisioterapeuta.

Consecuencias de la tortícolis congénita en bebés

No se trata de un capricho del bebé o niño de mirar hacia el mismo lado. Es un padecimiento serio que, de no corregirse, puede afectarle el resto de su vida. Además de mirar siempre hacia el mismo lado, los pequeños pueden sufrir, durante toda la vida, una limitación para girar el cuello hacia el lado donde se encuentra la lesión. Como consecuencia inmediata, puede dificultar la lactancia y provocar que la cabeza del niño se aplane por el lado por el que el bebé se apoya más.

A largo plazo, la columna puede sufrir deformidades incorregibles como rotaciones y escoliosis lumbar y dorsal. Además es posible que se presente una elevación del hombro afectado, así como el acortamiento de la musculatura del cuello y la nuca. Las secuelas son bastante notorias y podrían acarrear, con el tiempo, serios problemas psicológicos para los niños.

Si los ejercicios se hacen adecuadamente, tú hijo no tendrá secuelas de la tortícolis. En algunos casos, sin embargo, es posible que el niño tenga problemas de espalda y cuello mientras crece. Es posible que sufra contracturas (algo poco usual en niños pequeños) y dolores, para lo cual se recomienda acudir al fisioterapeuta. Aquí no solo le darán masajes para relajar los músculos, sino que también te darán ejercicios para corregir la postura de tu hijo.

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