Cómo cuidar tu piel tras el verano

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Contenido del artículo

En esta época del año se multiplican las consultas en mi blog Cosmética a Prueba acerca del cuidado de la piel tras el verano. Y es que cuando comienza la temporada estival, las rutinas se simplifican y eso, añadido a la gran exposición al sol que realizamos, y a otros factores como los aires acondicionados, el cloro, el salitre, etc., hacen que nuestra piel se encuentre mucho más apagada, seca, e incluso aparezcan manchas.

Por esta razón, a la vuelta de las vacaciones, siempre hay que cuidar con especial mimo nuestra piel, y en concreto la del rostro, que es una de las más expuestas a diario.

Me han salido manchas ¿Qué hago?

Una de las preguntas más frecuentes que me hacen las seguidoras es qué hacer con las manchas que han salido durante el verano. Y aquí tenemos que aclarar que muchas de esas manchas puede que no sean consecuencia del sol tomado ahora, sino en años anteriores. No hay que olvidar que la piel tiene memoria y la exposición al sol de hoy, puede ser la mancha de años posteriores.

Para tratarlas existen numerosos activos que ayudan a mitigarlas como pueden ser los retinoides, el ácido azelaico o los alfahidroxiácidos.

Todos ellos tienen una capacidad de renovación celular, y la forma más adecuada de incluirlos en las rutinas será por las noches. Hay que empezar por concentraciones bajas para ir acostumbrando a la piel a su efecto. Para ello, lo mejor es comenzar aplicándolos en días alternos y viendo cómo responde la piel.

En este caso, para las pieles sensibles el ácido azelaico es mi recomendación estrella para la noche, también hay sérums con esteres de retinol (los distinguiréis porque aparecen en las etiquetas de los cosméticos como Retinyl…) para uso nocturno y dejando para las mañanas activos antioxidantes como la niacinamida o la vitamina C.

Para el resto de pieles la combinación a noches alternas de algún retinoide de baja concentración con algún alfahidroxiácido de baja concentración puede ser una buena opción para empezar.

Piel más seca

También es probable que tras el verano notemos la piel más seca. Para devolverle la hidratación y la nutrición que necesita, lo más recomendable es apostar por cremas con ceramidas, ácido hialurónico, alantoína o pantenol.

Estos activos contribuirán a que la piel esté mejor hidratada y con una barrera cutánea más reforzada.

Piel apagada

Muchas personas se notan, además, la piel más apagada, lo que es consecuencia de las exposiciones solares prolongadas y de los radicales libres, que van dañando nuestra epidermis.

Para ello, la opción perfecta es incluir antioxidantes por las mañanas en nuestras rutinas. Ellos nos van a ayudar a frenar ese daño oxidativo aportando luminosidad al rostro en cuestión de segundos.

Buscad sérums que contengan niacinamida o vitamina C y notaréis cómo la piel se vuelve más luminosa.

La exfoliación una vez por semana

Por supuesto, la renovación celular es vital para que nuestra piel luzca en las mejores condiciones, y para lograrlo podemos ayudarla a través de la exfoliación. Mi consejo es que una noche por semana os exfoliéis la piel de rostro.

Pero ojo, esa exfoliación siempre debéis hacerla con un peeling químico y no con un exfoliante con «partículas», ya que estos últimos agreden mucho más la piel, y es preferible no utilizarlos.

En el apartado de manchas os hablaba de los alfahidroxiácidos y es que ellos van a ser vuestro mejor aliado para esta función.

Los alfahidroxiácidos son ácidos exfoliantes y, tal vez, los más conocidos sean el ácido glicólico y el ácido láctico. Los hay en formato serum a concentraciones no superiores al 10% que serán más que suficientes para aplicar una vez por semana y notar el rostro mucho más suave y luminoso.

Protección solar SIEMPRE

Y, para terminar, no debemos olvidar que todas estas rutinas no serían efectivas sin la protección solar.

Así pues, cada rutina de mañana que realicéis debe terminar siempre con la aplicación de una crema solar de SPF50+. Y recordad que hay que reaplicarla pasadas 2 o 3 horas para que sigamos contando con su efecto protector.

Siguiendo estos pasos y adecuando la rutina a vuestro tipo de piel conseguiréis que, tras el verano, vuestro rostro luzca radiante y sano.

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